Tan de moda en los últimos días (o años), El Alcoholimetro se ha vuelto referente chilango a la hora de decidir la cantidad de bebidas embriagantes que te metes, la hora en la que lo haces, la zona que reportaras y hasta el lugar de dormir. Todo esto, a pesar de las ilegalidades e inconstitucionalidades sobre las que esta parado y le rodean. Desde el Poli que te para, el Doctor, los MPs, el Juez, los coyotes que te venden el "amparo" y los custodios... Todo es una mafia.
Creo que casi todos tenemos alguna anécdota que contar: "Me metieron el tubito, pero la libre por 2 puntos", "Me agarraron, pero ese día tome café", "Me escape", "Se atoraron a los de adelante y mi ni me voltearon a ver", "Le puse un varo al Reten".

Pero a la hora de llegar al Torito (su nombre burocrático me da güeva) pocos saben que hacer. Al respeto el "Gran Diario de México" publico un relato de quien ya ha ido a conocer este Centro de Reclusión.
La lectura es larga, pero en un lenguaje muy fácil, medianamente explicita y hasta reveladora. La recomiendo ampliamente y que se acuerden de ella, si un día van a parar al Torito...
Dale click AQUI para accesar (a la historia, no al Torito).
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